protege a tu hijo del buylling

Protege a tu hijo de sufrir buylling ayudándole a ser emocionalmente fuerte

Este post es una continuación de los anteriores:

El buylling. Agresores y víctimas

 ¿Proteges a tu hijo del buylling?

Así lo defiendes del buylling ,

Aquí te dejo los enlaces por si quieres empezar por el principio

Protege a tu hijo haciéndole fuerte. Los niños que tienen una buena Inteligencia Emocional están preparados para hacer frente a las posibles provocaciones de sus compañeros.

En mis anteriores post te hablaba de las características que suelen tener las víctimas del buylling:

Son niños callados, sin recursos de afrontamento, con baja autoestima.

Tú puedes enseñarle a ser emocionalmente fuerte. Pero recuerda que eres el espejo donde se mira tu hijo, su modelo.

Tu forma de actuar,  de enfrentar los problemas le enseña a hacerlo.

Para él eres una persona con un enorme poder. Eres su líder. Debes tenerlo presente en tu día a día con él y con los demás miembros de la familia.

Te decía que las personas emocionalmente fuertes tienen unas características que las diferencian. Una de ellas es que suelen buscar el lado bueno de las cosas:

Son optimistas

Hoy vamos a hablar de otro aspecto importante que diferencia a las personas con buena Inteligencia Emocional:

Saben resolver problemas.

Protege a tu hijo de ser víctima del buylling enseñándole a  a resolver conflictos. Las personas proactivas saben hacerlo.

¿Qué quiere decir ser proactivo?.

Una persona proactiva piensa que es responsable de su propia felicidad o infelicidad. Que su actitud ante la vida es la que construye su futuro.

Teniendo en cuenta que eres el modelo de tu hijo, para poder enseñarle a ser proactivo, primero  tienes que saber si tú lo eres.

¿Eres una persona proactiva o reactiva?.

Una persona reactiva tienen dificultades para controlar sus emociones. Si alguien hace algo que no les gusta, o que les ha molestado, reaccionan mal. Puede gritar o incluso insultar.

Además se ofende fácilmente y culpa a los demás de sus errores. Como no sabe controlar sus emociones, suele decir cosas de las más tarde se arrepiente.

Una persona proactiva sabe mantener la calma y controla sus emociones. Piensa antes de actuar y no permite que las circunstancias le impida hacer lo que considera importante.

Para saber si eres una persona proactiva o reactiva debes escucharte cuando hablas con los demás. ¿Qué tipo de lenguaje utilizas?.

A continuación te voy a mostrar cómo actúan las personas proactivas y reactivas para que puedas identificar tu estilo más fácilmente.

Lenguaje Proactivo.

Las personas proactivas suelen decir:

  • Lo haré.
  • Puedo mejorar.
  • No voy a dejar que tu mal humor se me pegue
  • Tiene que haber alguna forma
  • Analicemos todas las opciones que tenemos.

Lenguaje Reactivo.

En contraposición, las personas reactivas suelen decir:

  • Lo intentaré
  • Es que soy así
  • Me arruinaste el día
  • No puedo hacerlo
  • No hay nada que pueda hacer.

(Covey, 2007, pp. 51)

¿Se puede aprender a ser una persona proactiva?.

Me parece muy valioso lo que nos dice Covey cuando explica cómo aprender a ser proactivo: «No podemos controlar todo lo que nos sucede…… pero hay una cosa que sí podemos controlar: cómo reaccionamos a lo que nos sucede. ¡Y esto es lo importante!», (Covey, 2007, p. 54).

Es decir, lo importante es no derrumbarnos ante las situaciones difíciles. Tomar el control estudiando lo que podemos hacer en esas circunstancias. Esa es la actitud que importa.

Protege a tu hijo enseñándole a ser proactivo.

Te voy a indicar estrategias para que tu hijo o hija pueda desarrollar esta competencia.

Ten en cuenta que si decides ponerlo en práctica, debes hacerlo siempre para que se convierta en un hábito. De nada sirve hacerlo de vez en cuando.

Ayudar a tu hijo a adquirir esta competencia te servirá para ser más consciente de tus pensamientos. ¿Tienes la característica que deseas enseñarle?. Si crees que no, aprovecha la oportunidad para aprender juntos.

Cómo ponerlo en práctica:

Ayúdale a convertir los pensamientos negativos en positivos:

Imagina que tu hijo ha suspendido un examen para el que había estudiado mucho. Puede sentirse culpable. Quizá te diga: «lo que pasa es que soy tonto».

Ayúdale haciendo que cambie su forma de pensar. Mira cómo lo puedes hacer:

  • Siéntate con él cuando lo veas receptivo y pregúntale qué cree que ha pasado. Dale la oportunidad de que lo piense solo.

Únicamente si lo ves perdido puedes ayudarle dirigiéndolo un poco, (¿te distrajiste?, ¿no entendías la pregunta?, ¿dejaste alguna cuestión sin responder?…).

  • Hazle ver las cosas en las que tiene éxito:

Los exámenes que le salen bien.

La facilidad que tiene para llevarse bien con los amigos.

Lo bien que se le da determinado deporte……

Todos los niños tienen puntos fuertes. No me refiero sólo a los estudios. Obsérvalo para descubrirlos.

Hazle caer en la cuenta de que si fuera «tonto» no se le darían bien esas cosas.

  • Proponle hablar con el profesor para que pueda explicarle en qué se ha equivocado.

Si ves que no se sabe cómo hacerlo, puedes ayudarle simulando la escena.

Esto le ayudará a vencer su posible miedo y timidez.

  • Ayúdale a pensar que podría hacer para que no vuelva  a ocurrir.

De esta forma le estás enseñando a  ser responsable y a darse cuenta de que teniendo esta actitud puede lograr lo que se proponga.

Esto lo irá consiguiendo poco a poco. Todos los aprendizajes requieren un tiempo.

Los investigadores sobre el tema nos dicen que necesitamos unos 66 días contínuos para adquirir un hábito nuevo.

Me gustaría terminar compartiendo contigo un vídeo del programa Redes. Se llama «El Aprendizaje Social y Emocional. Las habilidades para la Vida»

Es un poco largo, pero te invito a que lo veas cuando tengas tiempo. Nos habla de la importancia de educar las emociones y el comportaminto. Espero que te resulte interesante.

Y si apetece dejar un comentario sobre este tema me sentiré muy contenta.

Fuentes consultadas:

Covey, S. (2007). Los Siete Hábitos de los Adolescentes Altamente Efectivos. Barcelona: Grijalbo

Shapiro, (1997). La Inteligencia Emocional de los Niños. México: Vergara Editor S.A

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