Identificar el propósito
Entender para qué está escrito el texto, qué quiere transmitir y qué enfoque utiliza el autor.
La comprensión lectora no consiste solo en leer palabras. Consiste en entender el propósito de un texto, conectar ideas, analizar lo leído, resumirlo con palabras propias y poder pensar sobre su contenido.
Un niño puede leer en voz alta y aun así no recordar, resumir o explicar bien lo que ha leído.
Comprender implica ir más allá de descifrar letras. El niño necesita construir sentido, relacionar ideas y usar lo leído para responder, explicar, imaginar y aprender.
Entender para qué está escrito el texto, qué quiere transmitir y qué enfoque utiliza el autor.
Relacionar lo que se lee con conocimientos previos y unir las ideas que aparecen a lo largo del texto.
Hacerse preguntas, sacar conclusiones y valorar el contenido que se está leyendo.
Contar lo leído sin repetirlo de memoria, explicándolo de forma clara y ordenada.
Cuando un estudiante comprende lo que lee, puede aprender con más autonomía, seguir mejor las explicaciones, conectar conceptos y enfrentarse a tareas escolares con más seguridad.
Cuando un niño no comprende bien, no siempre es porque no preste atención. Puede haber procesos lectores básicos que aún no están automatizados.
Si el niño no conoce suficientes palabras, le cuesta entender los conceptos, seguir la información y recordar lo que ha leído.
Cuando no ha automatizado la unión entre letras y sonidos, dedica demasiado esfuerzo a leer cada palabra.
Si lee muy despacio, su cerebro se ocupa de descodificar y le quedan menos recursos para comprender.
Si el cerebro está ocupado descifrando, le queda poca energía para comprender.
La memoria permite retener lo que se va leyendo y conectarlo con los conocimientos previos. Si falla, el niño puede olvidar partes del texto antes de construir el sentido global.
Para comprender bien, la lectura debe ganar velocidad y automatización. Leer palabra por palabra hace que el texto se fragmente y pierda significado.
Algunos niños no saben anticipar, formular preguntas, subrayar ideas importantes, resumir o comprobar si realmente han entendido.
El Método Glifing es un programa online desarrollado como un juego para trabajar los aspectos implicados en el aprendizaje lector y mejorar fluidez y comprensión en distintas edades.
El programa permite ajustar las actividades a la evolución del niño y ofrece al profesional información para pautar nuevos ejercicios según sus necesidades.
Automatizar la lectura para que el niño no tenga que invertir todo su esfuerzo en descodificar.
Mantener el foco durante la tarea lectora y reducir la desconexión mientras lee.
Retener la información, conectarla con lo que ya sabe y comprender mejor el sentido del texto.
En Glifing, el padre o la madre suele acompañar al niño como entrenador de lectura, siempre guiado por el profesional que revisa resultados, resuelve dudas y adapta las actividades.
Si lee despacio, no recuerda lo leído o le cuesta explicar un texto con sus palabras, lo importante es saber qué parte del proceso lector está fallando y entrenarla con método.