Dificultad lectora
El niño no consigue leer con la fluidez necesaria para asimilar bien la información de los textos.
La dislexia es una dificultad específica de la lectura. El niño puede comprender bien cuando escucha, pero tener problemas para reconocer palabras escritas, leer con fluidez, comprender textos y recordar después lo leído.
Puede esforzarse mucho y aun así leer despacio, confundirse o agotarse antes que otros niños.
La dislexia afecta al reconocimiento de la palabra escrita y puede repercutir directamente en la comprensión lectora, el rendimiento escolar y la confianza del niño.
El niño no consigue leer con la fluidez necesaria para asimilar bien la información de los textos.
Puede comprender bien cuando escucha, pero tener dificultades al enfrentarse a la palabra escrita.
Como muchos aprendizajes escolares se realizan leyendo, la dislexia puede provocar bajo rendimiento si no se detecta.
Los síntomas cambian con la edad, el curso y el perfil del niño. No todos manifiestan la dislexia de la misma manera ni con la misma intensidad.
Estas señales no sirven por sí solas para diagnosticar, pero ayudan a observar mejor qué puede estar ocurriendo.

Para diagnosticar correctamente no basta con ver que el niño lee mal. Conviene descartar problemas de visión y audición, recoger información de familia y profesores, y realizar una evaluación completa.
Una buena evaluación no mira solo la lectura. También debe observar cómo aprende, cómo se siente y cómo se desenvuelve en el entorno escolar.
Es importante conocer cómo vive el niño sus dificultades, cómo se relaciona y cómo afectan los errores a su autoestima.
La evaluación debe ayudar a descubrir qué puede aprender, qué apoyos necesita y qué estrategias le ayudan más.
Hay que revisar habilidades lectoras, escritoras, rendimiento académico y tipo de errores que comete.
Para entender los tipos de dislexia conviene distinguir entre dos rutas de lectura: la ruta fonológica y la ruta léxica o directa.
Permite leer palabras desconocidas asignando a cada letra o grupo de letras el sonido que le corresponde. Es la ruta que usamos al principio del aprendizaje lector.
Permite leer con rapidez palabras conocidas, sin tener que descodificar letra por letra. Es clave para convertirse en un lector eficaz.
El niño tiene dificultades para asociar sonidos y letras. Puede leer mejor palabras conocidas, pero se bloquea con palabras nuevas o desconocidas.
La dificultad aparece al reconocer visualmente palabras familiares, ortografía y grupos de letras semejantes.
Combina dificultades en la decodificación, la fluidez lectora, el reconocimiento visual de palabras y la escritura.
La dislexia puede aparecer junto a otras dificultades. Por eso es importante evaluar bien todo el perfil del niño y no quedarse solo con “lee mal”.

Cuando un niño se atasca con la lectura, repetir sin guía puede aumentar la frustración. La intervención debe partir del tipo de dificultad, su edad, su nivel lector y su estado emocional.
Si lee despacio, se bloquea, confunde letras o evita las tareas de lectura, lo más importante es entender qué está ocurriendo antes de exigirle más esfuerzo.