¿Te preguntas por qué tu hijo saca malas notas o no acaba de centrarse en sus estudios como se espera a su edad?

Puede que pienses que es falta de esfuerzo o que simplemente necesita tiempo para madurar, pero si ves que dedica horas al estudio y aún así no obtiene resultados, es probable que haya algo más profundo que esté afectando su rendimiento.

He creado un curso gratuito muy fácil para que descubras si el verdadero problema no es la falta de ganas, sino algo mucho más común de lo que imaginas (que tiene solución).

¿Te preguntas por qué tu hijo saca malas notas o no acaba de centrarse en sus estudios como se espera a su edad?

Puede que pienses que es falta de esfuerzo o que simplemente necesita tiempo para madurar, pero si ves que dedica horas al estudio y aún así no obtiene resultados, es probable que haya algo más profundo que esté afectando su rendimiento.

He creado un curso gratuito muy fácil para que descubras si el verdadero problema no es la falta de ganas, sino algo mucho más común de lo que imaginas (que tiene solución).

Este suele ser el día a día de muchas familias

Pasa horas frente a los libros. Repasa una y otra vez, pero al llegar al examen... el resultado no refleja ni de lejos su esfuerzo. 

Y aunque a veces parece no importarle, en otras ocasiones se derrumba y se convence de que no sirve para estudiar. 

Te dice que es “tonto” o que estudiar “no tiene sentido”.

Pasa o simplemente se ve incapaz y eso hace que no quiera ni intentarlo, que se canse rápido, que tire la toalla enseguida.

Y tú, como madre, ves cómo su confianza se desploma, su motivación se apaga y las tardes en casa se convierten en una batalla constante para que haga los deberes o para que estudie ese examen que le trae por la calle de la amargura.

Te preguntas si estás haciendo algo mal o si tal vez es cuestión de esperar a que madure. 

Pero los días pasan, los suspensos se acumulan y la frustración crece para ambos.

Actuar a tiempo puede evitar un mal mayor 

En los colegios suelen hablar de niños vagos, pasotas o poco maduros. Por eso, muchos padres esperan a que su hijo cambie o se enfadan, les obligan a estudiar horas y horas o les apuntan a clases particulares.

Lo cierto es que muchas veces ese “autodiagnóstico” no es correcto y puede afectarles más de lo que cree.

Si pagando unas clases particulares o dedicando tardes enteras a estudiar con tu hijo porque si no estás al lado, se distrae y no haces nada, puede que no estés ayudando sino empeorando la situación.

Y es que, esperar a que esto se solucione solo puede agravar el problema, si es que lo hay. 

Igual que no puedes medicarte cuando tienes una dolencia sin saber qué te pasa ni qué fármaco es el adecuado, tampoco puedes buscar el remedio sin tener claro cuál es el problema y la causa de que tu hijo tenga un bajo rendimiento académico.

Sin apoyo y sin un enfoque correcto:

  • Tu hijo podría perder definitivamente el interés por los estudios. Eso quiere decir que abandone antes de acabar el Bachillerato.
  • Podría terminar creyendo que no es capaz y desarrollar una autoestima baja que le afectará toda la vida.
  • La relación en casa puede volverse cada vez más tensa y desgastante. Y eso no solo afecta a los hijos sino que puede acabar rompiendo la pareja (no es por ser agorera, pero he visto muchos casos ya).

Pero, sobre todo, corres el riesgo de que abandone los estudios antes de tiempo, limitando seriamente sus oportunidades futuras.

¿Y si pudieras entender lo que realmente le ocurre a tu hijo y ayudarle a mejorar sus notas sin clases particulares ni más horas de estudio?

Esto es más común de lo que crees y cuando descubras la causa de su bajo rendimiento, podrás:

  • Dejar atrás las tardes llenas de discusiones y preocupaciones constantes por las notas o porque no ha dado pie con bolo en sus actividades escolares.
  • Ayudarle a recuperar su confianza y a sentirse capaz. La mentalidad es fundamental y saber que puede lograr cualquier reto y aprobar todas las asignaturas le motivará para intentarlo sin frustrarse.
  • Ver cómo mejora su rendimiento sin tener que estar siempre encima de él.
  • Disfrutar de una relación más tranquila y positiva en casa, tanto en pareja como con tu hijo o hermanos (si tienes más de uno).

Eso sí, tengo que ser muy sincera.

Tendrás que poner de tu parte. La solución no es complicada, pero requiere paciencia.

Lo primero es identificar las causas o descartar ciertos problemas comunes antes de buscar soluciones, que siempre hay.

En este curso gratuito podrás descubrir en solo 5 pasos la posible causa de su bajo rendimiento.

Es un curso gratuito de 6 vídeos con material de apoyo y actividades para diferentes niveles:

  1. 1
    Cómo encontrar la razón por la que tu hijo estudia tanto y aprende tan poco, sea cual sea su edad.
  2. 2
    El error nº 1 que cometemos los padres al intentar ayudar a nuestros hijos en los estudios (es tan común que te sorprenderá descubrirlo y estarás deseando poner remedio).
  3. 3
    Qué puedes hacer para que tu hijo deje atrás el fracaso escolar una vez que conoces la causa y quiera hacerlo sin presionarle ni hacer que se sienta obligado.
  4. 4
    Conocer cómo vive el niño su problema, su autoestima y su capacidad para superar los retos que se le puedan presentar. Una hoja de ruta para identificar cómo se siente y por qué le está afectando más de lo que crees.
  5. 5
    Cómo explicar a tu hijo por qué no consigue aprobar a pesar de estudiar mucho. Esto le ayudará mucho a seguir adelante y mantenerse mucho más motivado.
  6. 6
    Qué puedes pedir al colegio para que tengan en cuenta las características personales de tu hijo
  7. 7
    Conocerás por qué tu hijo no consigue aprobar, cómo debes abordar el problema y los pasos concretos que necesitas seguir a continuación para resolver la situación poco a poco, pero sin dejarlo pasar. 

Además, recibirás un Kit de recursos descargables (juegos, ejercicios y tests) para reforzar la concentración y aumentar la autoestima de tu hijo.

¿Por qué deberías fiarte de mí, que no te conozco y no tengo ni idea de cómo es tu hijo?

Inés Hijosa

Me llamo Inés Hijosa y entiendo perfectamente que te hagas esta pregunta.

Yo también me la hice cuando mi hijo no aprendía como era de esperar, a pesar de lo despierto y listo que demostraba ser para muchas cosas. 

Descubrí que no era vaguería, como me decía su tutora. 

Tenía TDAH, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

En su caso no había hiperactividad, pero sí una clara dificultad para asimilar lo que leía, para retenerlo y memorizarlo.

Aunque soy maestra de profesión y vocación y durante más de 30 años me he dedicado a ayudar a niños con bajo rendimiento escolar a aprender mejor, no tenía ni idea de cómo abordar ese problema en casa.

Ya sabes, como dice el refrán: “en casa del herrero, cuchillo de palo”.

Por eso, cuando sospeché que mi hijo podía tener TDAH, hace ya más de 18 años, empecé a formarme seriamente en dificultades de aprendizaje: dislexia, TDAH, trastornos del lenguaje, escaso desarrollo intelectual y problemas de conducta.

Desde entonces han pasado varias décadas y, actualmente, sigo ayudando a familias y niños de entre 6 y 16 años a superar dificultades académicas como el TDAH, la dislexia y otros problemas que impactan directamente en su rendimiento escolar.

Mi enfoque se basa en escuchar, entender y guiar a cada familia para que puedan recuperar la calma y ver resultados reales, evitando que tenga consecuencias futuras en su etapa adulta.

imagen de Inés
pedagoga especializada en dificultades de aprendizaje

He acompañado a cientos de padres que, como tú, se sentían perdidos y agotados. Y hoy, quiero ofrecerte una hoja de ruta clara para que puedas hacer lo mismo con tu hijo.

Aunque con cautela.

Todavía no quiero adelantarme y decirte así de primeras, que tu hijo tiene alguna de estas dificultades. Quizás no. Pero, si fuera así y estuvieras dejando que pase el tiempo o que todo cambie por sí solo, te arrepentirías.

Tarde o temprano, estos problemas dan la cara.

Y cuanto antes lo sepas, antes podrás tener la solución a tu alcance y ayudar a tu hijo a que no le afecte ni ahora ni cuando sea adulto.

Ángela Bueno


Acudimos a Inés porque estábamos muy perdidos con nuestra hija, sospechábamos cosas pero necesitábamos un diagnóstico para empezar ayudarla de manera efectiva. Cuando la conocimos, Inés fue absolutamente encantadora en el trato personal, pero, sobre todo, una grandísima profesional.

Estuvo varios días haciendo pruebas a la niña, nos dio el acertadísimo diagnóstico y nos ha estado acompañando incluso años después, cada vez que hemos tenido dudas. El neurólogo que trata a nuestra hija conoce el trabajo de Inés y nos ha hablado maravillas de ella. Es una gran profesional y, sin duda, volvería a solicitar su ayuda si la necesitar

Caste Perruca Medina


Encontrarme con la calma, la experiencia y la dulzura de Inés fue todo un regalo, en un momento de desconocimiento absoluto del TDAH. El trabajo que hizo con mi hijo y todas las pautas que nos ofreció para abordar esta nueva situación, me ayudó a comprender y entender muchas actitudes de la vida cotidiana que no era capaz de ponerlas en orden. El seguimiento posterior al estudio analítico de mi hijo, fue clave para poder ayudar en su evolución, incluso en la forma de relacionarme con él. Gracias Inés por tu ayuda y por la forma tan respetuosa de tratarnos

Carmen Caravaca


Conocer a Inés Hijosa supuso un cambio de 180 grados en nuestras vidas. Llevábamos a nuestros tres hijos a un colegio privado y empezamos a tener problemas a nivel de estudios. Inés habló con ellos y les hizo una serie de pruebas y tests y una vez estudiado todo nos comunicó, con gran sorpresa para nosotros, que mi hijo mayor era un chico de “altas capacidades” y que el segundo tenía «déficit de atención» TDA. Pienso que la vida de mis hijos habría sido muy distinta de no haber encontrado a Inés

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