Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad -TDAH

El TDAH es un trastorno de carácter neurobiológico, (referido al cerebro)  originado en la infancia, que se manifiesta a través de los síntomas de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad.

Existe bastante confusión con la terminología utilizada para definir el TDAH. Fundamentalmente existen TDAH y TDA que hacen referencia al mismo concepto, con la salvedad que TDA no incluye sintomatología de hiperactividad en el paciente. Durante el siguiente artículo haremos siempre mención al TDAH, pero el tratamiento para TDA sería prácticamente el mismo, eliminado las partes asociadas a la corrección de la hiperactividad.

Los estudios de neuroimagen han permitido ver que en el cerebro de las personas que padecen este trastorno, existen regiones que presentan algunas anomalías de funcionamiento.

  • La corteza cerebral en niños con TDAH se desarrolla más despacio, especialmente en las regiones de los lóbulos frontal y temporal, importantes para la memoria y para controlar la conducta.  Generalmente, la corteza frontal es más pequeña en los niños con TDAH que en los niños que no lo padecen.
  • Las células cerebrales se comunican entre sí a través de las sustancias químicas dopamina y noradrenalina. En los niños con TDAH esta comunicación  no se realiza adecuadamente.

Tipos de TDAH

El TDAH se puede manifestar de tres formas diferentes: Déficit de Atención, Hiperactividad e Impulsividad. Los niños que padecen el trastorno pueden presentar las tres formas al mismo tiempo, dos o sólo uno de ellas, dando lugar a tres subtipos:

  • Inatento: predomina el Déficit de Atención. Es el más frecuente entre las mujeres, con un gran impacto en su vida académica.
  • Impulsivo: los niños que lo padecen suelen ser más hiperactivos y agresivos.
  • Combinado: es el más frecuente con gran repercusión en el rendimiento global de los niños que lo padecen.

El Trastorno por Déficit de Atención e hiperactividad tiene 3 síntomas principales:

  • Falta de atención: quizá los síntomas más difíciles de apreciar en la edad infantil. Se caracteriza por:
    • Dificultad para mantener la atención durante un tiempo prolongado.
    • No prestar atención a los detalles.
    • Dificultad para escuchar, seguir órdenes e instrucciones.
    • Desorganización en las tareas y actividades.
    • Suelen perder u olvidar los objetos.
    • se distraen con facilidad.
    • Les cuesta terminar lo que empiezan.
    • dificultades para seguir las normas de los juegos.
  • Hiperactividad: es uno de los síntomas más fáciles de reconocer. Se caracteriza por:
    • Moverse en momentos o en lugares en los que no resulta inadecuado.
    • Le cuesta permanecer quieto cuando debe.
    • Habla en exceso.
    • Tiene dificultades para relajarse.
    • Cambia de actividad sin finalizar ninguna.
  • Impulsividad: se conoce generalmente como la dificultad para pensar antes de actuar. Las personas que la padecen se caracterizan por:
    • Ser impacientes.
    • Tienen dificultad para aguardar su turno.
    • No piensan antes de actuar.
    • Interrumpen continuamente a los demás.
    • Tienen respuestas espontáneas y dominantes.
    • Tienden a toquetearlo todo.
    • Suelen tener conflictos con los adultos.

Causas del TDAH

No se conoce con exactitud la causa del trastorno. Principalmente está provocado por una serie de condiciones genéticas y ambientales, estimándose que el 76% de las causas del TDAH se deben a factores genéticos.

Factores ambientales:

  • El nacimiento prematuro.
  • Falta de oxígeno al feto o al recién nacido.
  • Bajo peso en el nacimiento.
  • Consumo de tabaco o alcohol durante el embarazo.
  • Exposición intrauterina al plomo o al zinc.
  • Traumatismos craneoencefálicos en la primera infancia.
  • Infecciones del Sistema Nervioso Central.

Factores psicosociales: no se consideran factores desencadenantes aunque su existencia puede agravar los síntomas del trastorno.

  • Desavenencias matrimoniales.
  • Estrés.
  • Trastornos psicopatológicos de los padres.
  • Mala relación entre padres e hijos.

Diagnóstico del paciente con TDAH

El DSM-5, (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, quinta edición) argumenta que para poder diagnosticar el TDAH, deben cumplirse los siguientes criterios:

  • Que el niño manifieste estas conductas o algunas de ellas de forma desproporcionada comparado con los otros niños de su edad.
  • Deben estar presentes desde una edad temprana, (antes de los 12 años).
  • Afectar al menos dos ambientes distintos de la vida del niño: escolar, social y/o familiar.
  • Deteriorar significativamente su calidad de vida.
  • No estar causado por un problema médico, tóxico u otro problema psiquiátrico.

El diagnóstico debe contemplar los aspectos siguientes:

  • Historia perinatal, (embarazo, parto y primeros meses de vida).
  • Descartar la presencia de otros trastornos psiquiátricos tanto del paciente como de sus familiares.
  • Estudio de los síntomas.
  • Antecedentes familiares.
  • Exploraciones físicas para descartar problemas visuales o de audición.
  • Trastorno asociados.
  • Evaluación psicopedagógica para ver si existen problemas de aprendizaje.

Cómo tratar el Déficit de Atención TDAH

Además de tratamiento psicopedagógico, el tratamiento farmacológico es una de las terapias recomendadas para los niños y adolescentes que tienen TDAH, junto con la intervención psicológica, familiar y la intervención escolar, puesto que se trata de un tratamiento multimodal. Es la única dificultad de aprendizaje que suele contemplar este tipo de tratamientos, motivo de desconfianza y dudas de los padres sobre los efectos de los fármacos en sus hijos.

El estudio de Tratamiento Multimodal de niños con TDAH (MTA) publicado por el Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU, muestra que el tratamiento farmacológico.

  • Mejora su rendimiento escolar y el comportamiento.
  • Sus relaciones en casa y en el colegio.
  • Potencian el efecto de las intervenciones psicopedagógicas.

Como todas las medicaciones, la indicada para el TDAH puede producir efectos secundarios. Sin embargo duran poco tiempo y no son muy  frecuentes, produciéndose sobre todo al principio de iniciar la medicación.

Los efectos secundarios más habituales son:

  • Pérdida de apetito y de peso principalmente al inicio de tratamiento.
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Cefaleas.
  • Inquietud y tics.
  • Irritabilidad.

Es necesario que la toma de la medicación se lleve a cabo bajo estricto control y vigilancia médica, para eliminar los efectos secundarios o cualquier otro inconveniente gracias a los ajustes o cambio en la medicación. Si el niño tiene efectos secundarios, debe ponerse en conocimiento del médico especialista para que tome las medidas que estime oportunas.